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ASPECTOS LEGALES EN RELACIÓN CON DESAPARICIONES

ASPECTOS LEGALES EN RELACIÓN CON DESAPARICIONES

 
 

DEFINICIONES BÁSICAS:

 

DESAPARICIÓN.- Es la falta de una persona de su círculo habitual, puede ser:

Voluntaria.-Que adopta forma de ausencia, la no presencia de una

persona sin intención de desaparecer.

A) Fuga: referida exclusivamente a la domiciliaria e institucional de

menores.

B) Huida: referida exclusivamente a la de índole delictiva.

Involuntaria.-Adoptará la forma de accidente con hospitalización o

muerte.

Forzada.- Adoptará la forma de secuestro rapto u homicidio.

 

DESAPARECIDO:

Sentido estricto.- equivalente a persona muerta o dada como tal.

Sentido amplio.- aquella persona cuya vida se sabe o se supone

fundadamente que ha corrido o corre grave peligro, y de la que a partir

de ese momento se ha dejado de tener noticias. O la que sin motivo

aparente o conocido se ha dejado de tener noticias, desconociéndose

por tanto su estado o paradero.

 

RESOLUCIÓN DEL CONSEJO DE EUROPA SOBRE PERSONAS

DESAPARECIDAS.

En 1979 el Consejo de Europa toma en consideración el problema, en el

Documento CHAID (78) 3. Considerando Personas Desaparecidas:

1.-Personas a las que se podría denominar propiamente como desaparecidas,

distinguiendo:

A.-Las consideradas como menores o incapaces desaparecido conforme

a las normas de cada estado.

B.-Las susceptibles de haber sido víctimas de un accidente, o

desaparecidas en circunstancias sospechosas que se tema por su

seguridad e integridad.

2.- Personas a las que cabría extender la búsqueda por ignorarse su actual

paradero, siempre que exista un interés legítimo manifestado:

A.- Personas que han desaparecido para sustraerse de sus obligaciones

familiares.

B.- Personas con las que sus familiares han perdido contacto, rastro

situación o paradero.

De igual manera reconoce que para recibir peticiones de búsqueda sobre

personas desaparecidas, cada estado miembro designará los servicios oficiales

habituales, sin que quede excluida la posibilidad de que puedan acudirse a

organismo privados de carácter humanitario o social.

Aconseja la creación de un departamento nacional para centralizar el

seguimiento, control, intercambio de informaciones de personas desaparecidas,

interesando la búsqueda a nivel nacional e internacional. Este servicio estará

alimentado por los servicios de Policía del Estado y colaborará con otros

Estados.

5.3.- QUE PREVÉ LA LEY EN ESPAÑA.

El desaparecido es declarado legalmente ausente transcurrido un año desde

que se tuvieran noticias de él.

Lejos quedan los tiempos del programa de TVE ¿Quién sabe dónde?, que

tenía por objeto servir de canal de búsqueda de personas desaparecidas o

ausentes, a quienes parecía que se las había tragado la tierra ante el

desconcierto de sus allegados.

Últimamente han triunfado otro tipo de series norteamericanas como “ Sin

rastro “, en la que el FBI dedica los más modernos recursos a la localización de

desaparecidos sin motivo aparente. ¿Pero qué ocurre en la vida real si el

desaparecido no es encontrado, ya sea vivo o muerto?

Hasta el año 2000, el Código civil español tenía en esta materia la misma

redacción que había decretado el régimen franquista en 1939. Esta había

surgido de la necesidad de regular los estragos demográficos provocados por

la guerra civil, ya que la contienda y los movimientos de población habían

dejado miles de desaparecidos o de fallecidos cuyos cuerpos o restos nunca se

encontraron.

Así, la reforma del año 2000 se hizo para “simplificar” los plazos y los

farragosos trámites que la legislación imponía para decretar la ausencia o

declarar el fallecimiento de una persona desaparecida. Ello resultaba evidente,

por ejemplo, en el caso de accidentes de barco en alta mar o siniestros aéreos.

En esas ocasiones, al demoledor efecto de las catástrofes se añadía la

circunstancia de que al no tener la certeza jurídica de las muertes, los

herederos o allegados de las víctimas no podían solicitar sus pensiones, sus

herencias o, simplemente, declarar que el accidentado había muerto.

En los Estados Unidos, como consecuencia de los atentados del 11 de

septiembre de 2001, las autoridades de Nueva York tuvieron que promulgar

una ley especial para que los familiares de los muertos del World Trade Center,

cuyos restos nunca se encontraron o identificaron, pudieran realizar los

trámites necesarios para regularizar sus vidas y propiedades. Así, se

regulaban desde la propia certificación de la defunción hasta los juicios

testamentarios o por tutela de los hijos. Igualmente, en los estados de Alabama

y Luisiana se procedió de forma similar como consecuencia de los efectos del

huracán Katrina.

En nuestro país, el Código civil regula la figura jurídica del desaparecido o

ausente, en el TÍTULO VIII DE LA AUSENCIA (artículos 181 a 198).

Considerando como desaparecido aquella persona de la que se han dejado de

tener noticias ciertas durante un tiempo determinado. Para instar la declaración

de ausencia se precisan unos requisitos.

Cuando alguien desaparece sin dejar rastro, sin que sus familiares o allegados

sepan de su situación o paradero, estos pueden pedir al juez que declare al

desaparecido ausente para que así se adopten las medidas necesarias para

proteger sus intereses. La declaración de ausencia pueden solicitarla los que

acrediten un interés en la misma, como, por ejemplo, el cónyuge, otros

parientes o los acreedores, y siempre el Ministerio Fiscal. Deben hacerlo ante

el juzgado del domicilio del desaparecido.

Mientras se tramita el procedimiento, el juez puede nombrar a un defensor

judicial para proteger los intereses del desaparecido y tomar decisiones que

deban hacerse con urgencia. El cargo suele recaer en el cónyuge o el familiar

más próximo, siempre que sea mayor de edad y no se encuentre con ninguna

restricción en su capacidad civil. Si no hay parientes, se podrá nombrar a un

tercero, y adoptarse por el juez medidas complementarias para proteger sus

bienes.

El desaparecido podrá ser declarado legalmente ausente cuando haya

transcurrido un año desde que se tuvieran las últimas noticias o, si no las

hubiera, desde su desaparición. Eso sí, siempre y cuando no hubiese dejado

apoderada a ninguna persona para la gestión de sus bienes.

También será considerado ausente si hubieran transcurrido tres años desde la

desaparición aun cuando hubiese dejado a alguien encargado de la

administración de sus asuntos.

Declarada legalmente la ausencia, el cónyuge podrá pedir la separación de

bienes y, transcurridos otros plazos, pedir que se declare el fallecimiento del

ausente.

El desaparecido podrá ser declarado fallecido cuando hayan transcurrido 10

años desde que se tuvieran las últimas noticias sobre él o, a falta de éstas,

desde que se produjera su desaparición, pero los plazos varían en

determinadas circunstancias. Así, es de 5 años si hubiese cumplido ya los 75;

de 1 año cuando la desaparición se haya producido en una situación de alto

riesgo para la vida de la persona; de 2 desde la firma del tratado de paz o del

fin de la guerra si el “sin rastro” era militar en funciones de campaña y de 3

meses para los tripulantes o pasajeros de un barco, en los casos de naufragio

comprobado. El mismo plazo es para las víctimas de accidentes de aviación,

naturalmente si no se hubieran identificado sus restos.

Si después de la declaración de fallecimiento el ausente se presentase,

recobraría sus bienes en el estado en que se encontrasen y tendría derecho al

precio de los que se hubieran vendido.

 
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